Me siento en tu cocina y Tú…

Me recibes con tu sonrisa inigualable, me das un beso, un abrazo y me das la bienvenida; me siento alrededor de tu cocina. La que hiciste tuya en tu estancia en México. Con tan sencilla actitud y como si estuviera en tu casa.

Inicias comentando que podemos preguntar de todo, que podemos tomar fotos, grabar. Vamos a compartir de todo y a tod@s.

La clase se llamó “Para invitar amigos”, un menú exquisito y sobre todo que sabes contagiar esas ganas de invitar a la familia, a los amig@s, pero lo que más es de querer cocinar con tus propias manos, transmitir ese cariño y delicadeza y gusto a la comida para compartir después y que esos sabores se queden en ti y en los recuerdos.

Tus libros también transmiten esos detalles cotidianos y lindos.

Te descubrí en un programa de cocina, donde transmite sencillez a la primera y no se puede dejar pasar los detalles de la cocina: cubertería, mantelería, detalles que sin lugar a dudas te regresan a los recuerdos; en mi caso, a cuando era niña y comía en casa de mis abuelos y que participaba en la preparación y era lo mejor, sin saber si lo hacíamos bien o no, la ocasión era compartir, oler y comer, qué bonito era todo eso. Y luego ver a mi madre cocinar, comida rica en sabores y colores, tradicional mexicana, es lo que me queda y que ahora pienso transmitir a mi hija.

Como me comentaste Juliana, es lo mejor aquello de transmitir de generación a generación y que lo de la cocina es estar en la cocina, es involucrarte en ella; echarlo a perder, no pasa nada, es estar.

Juliana qué bien que te haya gustado México, que regreses pronto y que como mencionaste en una entrevista de radio, que te quedes con lo “culturalmente rico” que de esto México tiene y mucho.

La verdad por momentos me saltan aquellos recuerdos en los que, de comer, era lo de menos y ni pensar en preparar algo por mí misma.  No he sido de comer mal, en sentido de “comida chatarra”, sin embargo, tampoco me preocupaba aprender a cocinar a algún platillo, para nada, mis intereses más “importantes” eran otros.

Pero bueno nunca es tarde y aquí estoy intentando cocinar para nutrirnos en verdad, no nada más comer por comer y mucho menos comer cualquier cosa que “parezca” alimento.

Por supuesto en este aprendizaje también está mi pequeña, que me cambió totalmente el concepto de: A mí me da igual comer lo que sea porque ahora, ya hay una personita que depende de mí y que entonces te pones a pensar en qué alimentos son los mejores para darle a ella. Porque como mamacitas queremos lo mejor de lo mejor para ell@s.

¿Y tú qué piensas de tu cocina?

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